Cuando ‘Mike the Bike’ Hailwood se pasó a los autos

Cuando ‘Mike the Bike’ Hailwood se pasó a los autos

abril 9, 2020 0 Por Findscar

La leyenda del motociclismo Mike Hailwood tendría 80 años de no haber fallecido en un desafortunado accidente de tráfico. ¿Cómo le fue cuando cambió a cuatro ruedas?

En motos, Mike Hailwood fue más que sorprendente. Sigue estando entre los favoritos al galardón no oficial de “mejor piloto de todos los tiempos”, con cuatro títulos de 500cc (37 victorias), dos de 350cc (16 victorias) y tres coronas de 250cc (21 victorias), así como como 14 triunfos en el TT Isla de Man.

Pero también era muy bueno en monoplazas, aunque eso al principio no estaba tan claro como sí lo estuvo para John Surtees, que ganó el mundial de Fórmula 1 en 1964. Cuando Surtees, otro tetracampeón de 500cc, se puso a los mandos de un Lotus 18 en 1960, subió al podio en su segunda carrera en F1 y logró su primera pole y vuelta rápida en la tercera, en Oporto. Habría ganado, de hecho, si no fuera por un trompo en la última parte de la carrera.

Hailwood, por el contrario, no lo tuvo tan fácil en Fórmula 1. Ganó dos de las tres carreras en la Fórmula Junior, pero su equipo en la categoría más alta no era tan bueno como había sido el de Surtees. En un F1, Hailwood lo hizo bien, sin grandes alardes, pilotando para Reg Parnell Racing con un Lotus 24-Climax del año anterior, y luego con un Lola Mk 4, en numerosas carreras del mundial de F1 y de fuera del campeonato en 1963. Para 1964, Parnell combinó el Lotus 25 con un BRM V8 y Hailwood fue sexto en Mónaco después de clasificarse 16º, aunque solo 0,3 segundos más lento que el infravalorado Innes Ireland en un coche similar.

Por lo tanto, había un claro potencial, pero no fue consistente. El problema era que, mientras que Surtees ya tenía mucha experiencia en coches cuando entró en la F1 en 1960 (cuando ya había dejao las motos de 500cc y 350cc), Hailwood todavía estaba en el apogeo de su carrera sobre dos ruedas a mediados de los 60 y no tenía prisa por dejarlo, haciendo que sus aventuras en coches se convirtieran prácticamente en un paso a lo desconocido. Y además, el estilo cuenta a la hora de cambiar de disciplina. Hailwood era un piloto de motos extremadamente ordenado y preciso, y por lo tanto, derrapar con un coche de carreras le resultaba antinatural.

Así que, después de sufrir accidentes en un par de carreras fuera del campeonato en 1965 y ser sorprendido por su compañero de equipo Dickie Attwood en su única carrera del mundial ese año, el GP de Mónaco, Hailwood dejó los coches por un tiempo.

Con la informaciòn de motosport